Durante años, los robots humanoides han sido poco más que personajes de ciencia ficción o reclamos de feria tecnológica. Sin embargo, en China estos dispositivos cada vez más parecidos al ser humano se están convirtiendo rápidamente en una realidad. Los fabricantes chinos aportaron la gran mayoría de los envíos mundiales de robots humanoides el año pasado (unos 13.500 equipos, según la redacción). Entre ellos, Unitree vendió alrededor de 5.500 unidades y Zhiyuan superó las 5.000.
El diario británico The Daily Telegraph publicaba el 22 de febrero un artículo titulado: “Los ‘robots kung fu’ de China ponen en alerta a Occidente”. Cientos de millones de personas vieron a un grupo de robots humanoides bailar, saltar y realizar mortales hacia atrás durante la Gala de la Fiesta de la Primavera. Para China, fue una demostración de fuerza tecnológica. En el ámbito de la innovación, el espectáculo reforzó un temor creciente en algunos sectores occidentales: que el país asiático está tomando la delantera en robótica avanzada y que su avance resulta difícil de frenar. Emily Lathrop, ingeniera de la RAND Corporation, lo resumía así: “Esto demuestra el enorme progreso que han logrado los robots humanoides chinos en el último año”.
Durante las vacaciones del Año Nuevo chino de 2026, los robots humanoides se convirtieron en protagonistas de la fusión entre tecnología y tradición festiva. No solo ofrecieron actuaciones masivas y de alta dificultad en la gala de la CCTV y en programas locales, sino que también se desplegaron ampliamente en ferias populares, centros comerciales y restaurantes. El mercado de alquiler vivió un auténtico auge y las redes sociales se llenaron de vídeos virales. La rápida evolución de la robótica china sorprendió a usuarios de todo el mundo, pero no es fruto de la casualidad.
Una estrategia de Estado que marca el rumbo
El diseño estratégico desde las altas instancias ha servido de “volante” para el desarrollo del sector. En los últimos años, desde el Plan de Desarrollo de la Industria Robótica del XIV Plan Quinquenal hasta las Directrices para la Innovación en Robots Humanoides, pasando por la profundización de la iniciativa “IA+” y la planificación del XV Plan Quinquenal en torno a la inteligencia incorporada, el Gobierno central ha trazado una hoja de ruta clara y ha intensificado el apoyo.
Las administraciones locales han acompañado este impulso con políticas específicas de respaldo a la industria. La apuesta por la autosuficiencia tecnológica ha dado confianza a las empresas para abordar los cuellos de botella en tecnologías clave, generando un círculo virtuoso de “orientación política – capital que sigue – empresas que ejecutan”. China ya concentra dos tercios de las solicitudes mundiales de patentes en robótica. Según los datos, a 4 de agosto de 2025 había 22 ciudades del país que aglutinaban más de 10.000 empresas del sector, repartidas por las regiones oriental, central y occidental.
Ventaja industrial y de costes
La fortaleza de la industria manufacturera china radica en contar con el sistema de suministro más completo y ágil del mundo, con potentes clústeres que trabajan de forma coordinada. Cualquier innovación tecnológica puede encontrar rápidamente proveedores aguas arriba y abajo, y la conversión de un diseño en producto se realiza a gran velocidad. La robótica no es una excepción.
China es ya el mayor productor mundial de robots: el 55% de los robots del planeta se fabrican en el país. Los distintos humanoides mostrados en la gala de este año alcanzan ya tasas de nacionalización de componentes clave superiores al 70%.
La cadena de suministro local ha reducido los costes de fabricación y acortado los ciclos desde el diseño hasta la producción en masa. En 2025, el número de fabricantes nacionales de robots humanoides superaba los 140, con más de 330 modelos lanzados al mercado.
Un enorme banco de pruebas
Solo mediante su uso en escenarios reales puede la alta tecnología iterar con rapidez, y China dispone de uno de los ecosistemas de aplicación más amplios del mundo. Desde la fabricación de automóviles y el ensamblaje de electrónica de consumo hasta la logística de almacenes o los servicios de atención inteligente a mayores, la ola de digitalización está proporcionando un amplio campo de pruebas.
La tecnología de control en enjambre vista en el número de artes marciales de la gala podría trasladarse a la planificación de fábricas o a operaciones de emergencia. Los robots con interacción emocional presentados en los sketches encajan de lleno con la creciente demanda de cuidados a personas mayores. El boom del alquiler de robots durante el Año Nuevo es solo el preludio: la inteligencia incorporada empieza a redefinir los límites de la oferta laboral.
Tres cuellos de botella por resolver
Pese al rápido avance, la industria del robot humanoide aún afronta tres grandes retos. El primero es la tensión entre costes y precio: aunque los modelos nacionales han abaratado notablemente su producción, precios que oscilan entre decenas y cientos de miles de yuanes siguen fuera del alcance del consumidor medio, por lo que la adopción masiva llevará tiempo.
El segundo es la brecha en fiabilidad y capacidad de generalización. Las actuaciones impecables en escenarios controlados —como la gala— dependen de entornos preconfigurados; el mundo real, mucho más cambiante, exige mayores niveles de autonomía.
El tercero es el cuello de botella en datos y algoritmos. La inteligencia incorporada necesita enormes volúmenes de datos reales para entrenarse, pero hoy la recopilación sigue siendo costosa y carece de estándares unificados.
De la evolución rápida al liderazgo sostenido
Para que los robots humanoides chinos pasen de evolucionar con rapidez a liderar de forma sostenida, será necesario perseverar. El sector deberá seguir atacando las tecnologías clave, fomentar la colaboración entre empresas, universidades y centros de investigación, y mejorar el rendimiento y la relación calidad-precio de los componentes críticos, reforzando la innovación conjunta del “cerebro” y el “cerebelo” de los robots.
También será clave profundizar en escenarios de alto valor —como educación doméstica, cuidados a mayores o rehabilitación médica— para vincular estrechamente tecnología y demanda real. Y, por último, habrá que perfeccionar el ecosistema industrial mediante estándares comunes y cooperación abierta para resolver retos tecnológicos compartidos.
China ya se está posicionando en la carrera global de la robótica humanoide. De cara al futuro, todo apunta a que sus robots serán cada vez más inteligentes y accesibles, con el objetivo de integrarse en todos los sectores productivos y en la vida cotidiana de millones de hogares.