Una misión conjunta del Instituto de Arqueología de la Academia China de Ciencias Sociales y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto anunció este fin de semana el hallazgo de un lago sagrado hasta ahora desconocido en el recinto del templo de Montu, dentro del complejo de Karnak. Casi nada.
El descubrimiento se hizo público en una rueda de prensa celebrada en la propia Luxor. El nuevo lago, bautizado ya por los investigadores como el “Lago Sagrado Sur”, se encuentra al oeste del templo de Maat y ocupa una superficie de más de 50 metros cuadrados. Se trata de una estructura artificial de almacenamiento de agua, bien definida y en un notable estado de conservación, que viene a completar un esquema arquitectónico único: dos lagos sagrados, uno al norte —ya conocido— y otro al sur, conviviendo dentro del mismo recinto amurallado.
Las paredes del lago están construidas con grandes bloques de arenisca y su base se conserva intacta. En el lado oriental apareció una escalinata de piedra que desciende hasta el fondo, por donde los sacerdotes de la antigüedad tomaban el agua para los rituales. En el perímetro aún se aprecian reparaciones con ladrillos de adobe y ladrillos rojos, lo que permite reconstruir con bastante claridad las distintas fases de uso y mantenimiento del conjunto.
Según los arqueólogos, el lago fue probablemente reformado y reforzado en al menos tres momentos históricos: durante la XXX Dinastía, en época ptolemaica y más tarde en periodo romano. Eso sí, el nivel freático impide por ahora excavar en profundidad los cimientos, de modo que la fecha exacta de su construcción sigue siendo una incógnita que queda pendiente de futuras campañas. Aquí, como se suele decir, queda mucho tajo por delante.
Uno de los puntos más jugosos del hallazgo está en la esquina sureste del lago, donde se ha sacado a la luz una entrada escalonada construida con losas de piedra reutilizadas y ladrillos de adobe. Algunas de esas piedras conservan inscripciones y relieves. En una de ellas, el texto coincide con el de la puerta del templo de Maat aún visible en superficie, lo que lleva a los investigadores a pensar que esta escalinata pertenece a una reforma de la XXX Dinastía.
Este detalle no es menor: vincula directamente el uso tardío del lago con el templo de Maat y aporta una pista clave para reconstruir la evolución histórica del conjunto. El llamado Lago Sagrado Sur no aparecía en ninguna documentación arqueológica previa, de modo que su descubrimiento supone un paso adelante en el conocimiento del laberíntico complejo de Karnak. Un pequeño gran triunfo de la cooperación internacional.
En el antiguo Egipto, los lagos sagrados eran piezas imprescindibles en los templos: no eran simples depósitos de agua, sino espacios consagrados para los rituales, separados del uso cotidiano. Hoy en día apenas se conservan unos pocos en todo el país, lo que convierte este hallazgo en un ejemplo rarísimo para estudiar este tipo de arquitectura religiosa y el abastecimiento de agua ceremonial en el área del templo de Montu.
Las sorpresas no acaban ahí. En la zona han aparecido varios relieves relacionados con faraones y con las llamadas “Esposas Divinas de Amón” del periodo tardío, así como decenas de mandíbulas de bovino en el interior del lago, un hallazgo que apunta a prácticas rituales de sacrificio o deposiciones votivas.
Paralelamente, en el área del santuario de Osiris, la misión sino-egipcia ha culminado ocho años de excavaciones con la puesta al descubierto de las estructuras completas de los templos segundo al quinto dedicados a esta divinidad. Se trata de una zona que llevaba más de siglo y medio sin recibir la atención que merecía desde las campañas del francés Auguste Mariette. Allí han aparecido decenas de estatuas de Osiris de distintos tamaños y materiales, además de fragmentos de relieves relacionados con las “Esposas Divinas”, lo que aporta nuevas pruebas para reconstruir la historia de Tebas durante las dinastías XXV y XXVI.
El yacimiento del templo de Montu se encuentra al norte de la antigua Luxor y, junto con los templos de Amón y Mut, forma el inmenso complejo de Karnak. El recinto ocupa unos 106.000 metros cuadrados, de los cuales 24.000 corresponden al área amurallada principal, donde se alzan los templos de Montu, Maat y Harpra, además de otros edificios auxiliares.
Desde 2018, la primera misión arqueológica conjunta entre China y Egipto trabaja de manera sistemática en la zona. Hasta ahora se han excavado unos 2.300 metros cuadrados repartidos en dos áreas: la de los templos de Osiris, junto al muro sur del templo de Montu, y la situada al oeste del templo de Maat. El proyecto cuenta además con financiación del Instituto de Arqueología de Zhengzhou y se encuentra actualmente en su octava campaña de excavaciones.
En definitiva, otro recordatorio de que en Egipto, por mucho que se haya excavado, la arena siempre guarda un as en la manga. Y esta vez, viene en forma de un lago sagrado que llevaba siglos esperando a ser redescubierto.