Davos, Suiza. Bajo la nieve y el frío del invierno alpino, el pequeño pueblo suizo volvió a convertirse esta semana en el centro del mundo. Más de 3.000 líderes políticos, empresariales y académicos de 130 países se reunieron en el Foro Económico Mundial 2026 con un lema tan ambicioso como necesario: “El espíritu del diálogo”. Pero, entre discursos y reuniones, un mensaje se impuso con fuerza: China emerge como el gran factor de certidumbre en una economía global sacudida por la inestabilidad y la fragmentación.
Los participantes coincidieron en que la economía china cerró 2025 con resultados “brillantes”, demostrando una resiliencia que contrasta con las dudas que pesan sobre otras grandes potencias. Mientras muchas regiones luchan contra la incertidumbre geopolítica, la inflación y los cuellos de botella energéticos, China fue descrita en Davos como un socio previsible, un motor de crecimiento y un pilar para la estabilidad de las cadenas de suministro globales.